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Caminos de ronda
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Caminos de ronda

7 de agosto de 20232 min de lectura

A un lado, el verde de los pinos; al otro, el azul del mar. En la Costa Brava no hay paseos más espectaculares que los de los caminos de ronda, una forma maravillosa de descubrir pequeñas calas, acantilados vertiginosos, playas con encanto y otros rincones de la costa que no hay que perderse.

La punta rocosa de Platja d'Aro es el punto de partida de un camino de ronda que llega hasta la playa de Torre Valentina, en el municipio de Calonge. En algunos tramos el recorrido atraviesa túneles y destaca por sus magníficas vistas panorámicas. La punta d'en Ramis, la playa de la Rovira, el paso conocido como el Xuclador, la pequeña playa de Sa Cova, las caletas de Pitxot, Vilaret o Pi y la punta rocosa dels Escuits forman un recorrido sinuoso salpicado de rocas que se mezclan con la vegetación. Desde el camino se ven las llamadas Rodones de Dintre y de Fora, un conjunto de escollos que aparecen y desaparecen con la fuerza de las olas.

El camino de ronda continúa por varios rincones, como la playa del Ros y la de Es Canyers, y las playas de Belladona y Sant Jordi. Esta última se encuentra en medio de una punta de rocas que se adentra hasta el islote del mismo nombre. En este punto hay un pequeño rincón resguardado por el propio muro del camino de ronda.

A continuación viene la playa de Cap Roig, rodeada por un muro de cemento por el que se puede caminar. Desde aquí se ve la superficie del mar llena de rocas y escollos. Después vienen las playas de l'Ermita, Ses Torretes, Treumal (Cala Gogó) y Can Cristus.

Aquí, la punta de Malpàs, que comunica con la cala de Les Roques Planes, forma una zona distinta del resto de la costa, marcada por el aspecto peculiar que le dan las rocas grises redondeadas por la erosión.

Después el camino sigue por un tramo salpicado de pequeñas rocas rojizas que termina en la playa de Torre Valentina, en Sant Antoni de Calonge.