Llaves y accesos
Guardamos sus llaves y abrimos a industriales, entregas e invitados. En el pueblo eso significa además ser quien consigue acercar una furgoneta a la puerta y sabe a qué hora se puede.

Castell d'Aro es el pueblo viejo del municipio, tierra adentro respecto a la playa y construido alrededor de su castillo sobre una colina baja. Aquí las casas se habitan más de lo que se alquilan, y lo que necesitan de nosotros es más constante y más tranquilo que lo que necesita la costa.

Castell d'Aro se levanta sobre una colina de unos cuarenta metros, a unos tres kilómetros del mar, y es el corazón histórico del municipio que comparte con Platja d'Aro y S'Agaró. Viven aquí unas 2.100 personas. El castillo de Benedormiens, en lo alto, aparece documentado por primera vez en 1041, cuando se encomendó a los monjes de Sant Feliu de Guíxols, y aunque los incendios de 1462 y 1879 se llevaron casi toda la fábrica medieval, hoy está restaurado y se usa para exposiciones.
Alrededor del pueblo se abre la Vall d'Aro, drenada por el Ridaura, y las masías dispersas que antes la trabajaban han quedado en buena parte absorbidas por la edificación residencial. Esa mezcla es lo que hace distinto gestionar en Castell d'Aro. Hay casas de pueblo restauradas en calles estrechas sin sitio para aparcar, chalets más nuevos al borde del valle con jardines de verdad, y algún mas que sencillamente es un edificio antiguo y grande con todo lo que eso implica.
Guardamos sus llaves, revisamos con un ritmo acordado, vamos después de mal tiempo si nos lo pide, y reparamos con equipo propio. Las casas de pueblo suelen pedir atención a humedades, cubiertas e instalaciones antiguas. Las del valle piden jardín y piscina. Le decimos cuál de las dos ha comprado, y ponemos precio a la ruta en consecuencia en lugar de venderle a todo el mundo el mismo paquete.
Es un sitio pequeño con partes bastante distintas, y la distinción no es estética. Determina si podemos aparcar en su puerta, si hay jardín que cuidar y qué se rompe primero.
Castell d'Aro village
El núcleo medieval sobre su colina, con el castillo arriba y calles estrechas por debajo. Casas de piedra restauradas, muros gruesos y la lista de mantenimiento de un edificio antiguo: cubiertas, humedades e instalaciones que se metieron mucho después que la casa. Que quepa una furgoneta es aquí la limitación práctica.
Fanals d'Aro
Una de las antiguas zonas de masías del valle, hoy en gran parte ocupada por vivienda. Una mezcla de épocas y tamaños de parcela en una misma calle, con jardines lo bastante grandes como para pedir trabajo de verdad y no una desbrozadora dos veces al año.
Fanals d'Amunt
La parte alta de ese mismo asentamiento antiguo, más apartada de la carretera de la costa y más tranquila por ello. Casas aisladas en su propio terreno, y el tipo de sitio donde un invierno vacío significa vacío de verdad.
Vall d'Aro
El fondo del valle junto al Ridaura, campo y casas dispersas más que una urbanización propiamente dicha. Aquí abajo la lluvia se comporta distinto que en las laderas, y nos conviene conocer su terreno antes del primer otoño fuerte.
Mas Nou y el golf quedan en la ladera justo encima del pueblo, y la costa de S'Agaró está a unos minutos en la otra dirección. Lo cubrimos todo desde la misma ruta.
Guardamos sus llaves y abrimos a industriales, entregas e invitados. En el pueblo eso significa además ser quien consigue acercar una furgoneta a la puerta y sabe a qué hora se puede.
Humedades, cubierta, canalones y estado de las instalaciones, comprobados según el calendario acordado y de nuevo tras lluvias fuertes siempre que lo pida. Informe breve y fotos cuando hay algo que enseñar.
Equipo propio para el cuidado y para la obra. Presupuestos antes de que empiece nada de entidad, y ningún trabajo iniciado dando por supuesto lo que usted habría querido.

Cuéntenos qué tiene y cada cuánto viene. Volveremos con un plan hecho a la medida de la casa y no de nuestra lista de precios.